A un año de la muerte de Elizabeth Taylor, el cable ha repuesto algunas delas películas que la hicieron inolvidable. Para el actualmente mercurial crítico de cine Ascanio Cavallo, esta película (adaptación del teatro)ya está muerta o lo estará dentro de poco.

Creo (Huston en su gloria me perdone) que Cavallo se equivoca. Hay historias de películas que no se olvidan y hay películas que el cine no olvida en su historia. Esta película es ambos casos. La historia de la película
Una noche, después de una fiesta, George ( Richard Burton) , un profesor universitario y su esposa Martha ( Elizabeth Taylor) , hija del presidente del colegio, invitan a una joven pareja que también pertenece al colegio, a seguir la fiesta en su casa. Sin embargo, las máscaras y las buenas maneras acostumbradas en las fiestas de gente que no se conoce muy bien, sólo son socorridas por los invitados, Nick ( George Seagal), un profesor de matemáticas (aunque Martha diga que es de biología) y su esposa Honey ( Sandy Dennis), quien le hace completo honor a su nombre. George y Martha se dedican a pelear sin tregua.  El alcohol abunda, la noche es larga, los diálogos entre George y Martha son destructivos y los juegos que se suscitan entre ellos y en los que envuelven a sus invitados, son hirientes. Justamente en uno de esos juegos, Nick dice cuando pierde, que no puede decir que es algo divertido, porque los otros le dirían que en realidad se trata de algo triste, y si dijera que es triste, le llevarían la contraria y le dirían que en el fondo tiene que encontrar lo divertido.

De este tono es la relación entre George y Martha,enredosa como un trabalenguas en griego y  cuya única y ultima arma contra todo es el intelecto. Entre ellos el odio está disfrazado de amor y en el caso de Martha, a la inversa. De hecho,todas las maneras de herirse y todas las palabras crueles que se lanzan sin descanso mutuamente son la vía para reafirmarse que se tienen el uno al otro. De este tono es la fiesta, que a veces toma la naturaleza de un funeral y a veces la de un torbellino que quiere arrasar con todo. De este tono es también la literatura de Virginia Woolf, que centraba sus obras en los estados psicológicos y emocionales de sus personajes. Tal vez el temor en el título de la película se refiera al sufrimiento con que viven los personajes que puede trascender y convertirse en una enfermedad mental o llevarlos al suicidio, como fue el caso particular de Virginia Woolf. Si se entra en el juego, el título tiene su ambivalencia también. No es sólo triste, sino divertido. "Who's afraid of Virginia Woolf?" es una cancioncilla que George y Martha derivan de una canción infantil que cantan los Tres Cochinitos: "Who's afraid of the Big Bad Wolf?" (Quién le teme al Lobo Feroz?).

Mike Nichols, que después sería director de El Graduado y Closer, ,intentó una aproximación más real a la sociedad al permitirse usar por vez primera un lenguaje considerado demasiado "fuerte" por la censura, que sin embargo son palabras que la gente usaba ya comúnmente, pero que no se habían oído nunca en el cine. Richard Burton y sobre todo Elizabeth Taylor se deshacen aquí de todo el glamour en que estaban envueltos desde los inicios de sus carreras y en sus películas anteriores juntos. En esta película, ambos tienen actuaciones formidables, proyectan la personalidad de quien está harto de las mentiras de su vida, de quien está al límite de sus frustraciones.

En Richard Burton esto no era poco habitual; manejaba con muchas dosis de intensidad sus actuaciones. Elizabeth Taylor era más bien considerada como una gran estrella de cine, mujer hermosísima de ojos violetas que le podía quitar el marido a la amiga o divorciarse de un hombre (Richard Burton) para volver a casarse con él. Pero en "Quién le teme a Virginia Woolf" tiene su mejor actuación, indiscutiblemente, a la altura de la de Richard.

Ví esta película en algún trasnoche de tevé cuando era joven y creía es estas bobadas de la pareja y la intelectualidad. Casi saliendo de ese mamut colosal que fue "Cleopatra" Elizabeth Taylor y Richard Burton (no olvidarlo jamás) brindan una adaptación al cine de la obra de teatro de Albee ¿Quién le tiene miedo al Lobo? George y Martha son un matrimonio que se profesa un odio salvaje. Ambos tienen personalidades autodestructivas, conocen perfectamente las debilidades del otro y saben cómo exasperarlo. George es un profesor de historia alcohólico. Martha, la hija del director de la universidad donde George da clases, es una mujer frustrada y vulnerable. Un sábado por la noche, después de una fiesta, invitan a su casa a un nuevo profesor y a su esposa. La presencia de esta pareja no evita que Martha y George se humillen y maltraten como de costumbre. Un amor total que Martha sólo expresa en el maltrato.

 A través de este cruel juego sale a relucir la verdad tanto sobre los anfitriones como sobre los invitados. Vemos la historia de un matrimonio, Martha y George, durante una madrugada en la que pasan demasiadas cosas: tras lo que parece haber sido una anodina fiesta, la llegada de ambos al (nada dulce) hogar enciende la mecha de una tonelada de dinamita acumulada durante años de maltrecha convivencia. Rápidamente nos damos cuenta de que los reproches son habituales en la relación de Martha y George, pero se intuye que esta noche seremos obsequiados con un viaje aun más movido en la montaña rusa de su existencia: un joven matrimonio con el que han coincidido en la fiesta llega a casa para avivar, sin sospecharlo, un fuego nunca extinto. Una violencia que casi nada tiene que ver con el contacto físico y sí con el daño que una palabra hiriente, seleccionada con cariño para humillar al otro, puede provocar. Todos los personajes, de hecho, son víctimas y verdugos al mismo tiempo. George, Martha, y el joven matrimonio compuesto por el arribista Nick y la inestable Honey. Todos guardan secretos. Y su frustración, su miseria, les hace atacar con saña a los que tienen más cerca, haciéndolos responsables de lo peor de sus vidas