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La Coctelera

En batman caballero la noche asciende han pasado ocho

En Batman: El caballero de la noche asciende han pasado ocho años desde que Batman desapareció en la oscuridad de la noche, momento a partir del cual se transformó de héroe en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte del fiscal Harvey Dent, El caballero de la noche sacrificó todo por lo que él y el comisionado Gordon esperaban fuera el bien mayor. El engaño funcionó durante un tiempo, ya que se redujo dramáticamente el crimen en Gótica bajo el peso de la ley Dent. Sin embargo, todo cambiará con la llegada de una astuta criminal felina con un misterioso objetivo. Y más peligroso aún será el surgimiento de Bane, un terrorista enmascarado cuyo plan despiadado para Gótica obligará a Bruce a salir del exilio que él mismo se ha impuesto. Pero incluso si se pusiera la capa y la máscara nuevamente, Batman podría no estar a la altura de su oponente. “Todo héroe tiene su viaje. Todo viaje tiene su final”.

En la Rosa Púrpura del Cairo, film de 1985, Woody Allen pone en juego la magia de la pantalla en el cine. Es una película situada en los años treinta, época de la Gran Depresión, donde el cine tenía la función de hacer soñar. Mia Farrow encarna a la mísera protagonista que encuentra en el cine una ficción lujosa y romántica. Los personajes salen de la pantalla al mundo y la protagonista también ingresa al mundo ideal de la película, que contrasta con su amarga existencia. Así como en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll en 1871, hay un pasaje de lo real a lo virtual, el encuentro con "otra realidad". El reciente episodio en el cine Century, en Aurora, ciudad del estado de Colorado, plantea un interrogante mayor que definir a James Holmes, el acusado del hecho, como un trastornado o perturbado mental. Algo había atravesado la pantalla y la violencia pasó del film a la platea Los tranquilos espectadores del reciente estreno de Batman: el caballero de la noche asciende se encontraron con una horrorosa escena, algo había atravesado la pantalla y la violencia pasó del film a la platea, con la consecuencia de numerosos muertos y heridos. El joven Holmes, estudiante de neurociencias, pudo preparar su puesta en acto, comprando las armas legalmente y miles de municiones a través de Internet. ¿Se trata de un hecho excepcional o algo que viene sucediendo en serie en Estados Unidos y en el mundo? El director del film, Christopher Nolan, declaró: "Las películas son una de las grandes formas de arte, y compartir la experiencia de ver una historia desarrollarse en pantalla es un pasatiempo importante y alegre. El cine es mi hogar, y el imaginar que alguien pudiera violar ese lugar inocente y esperanzador de una manera tan insoportablemente violenta es devastador." El cine no sólo es un pasatiempo alegre, inocente y esperanzador. El discurso actual del entretenimiento tiene sus consecuencias. Tom Hardy, el actor que interpreta a Bane, definió al archivillano como "un bruto, sádico sin compasión, un terrorista mental y una horrible obra de arte." La masacre de Colorado demuestra que no es sólo la obra de un loco, sino que está insertado en un discurso que tiene sus daños colaterales. El delito se produce como espectáculo La pregunta por el sentido del acto del Guasón Holmes no tiene respuesta, no importa si hay algún delirio para justificar su crimen, en definitiva, es parte del Entertainment (entretenimiento). La lógica que se juega en

“Batman está ahora perseguido por las fuerzas de la ley encabezadas por su amigo el Comisario Gordon ya que a él se le imputa la culpa del asesinato de Harvey Dent para preservar su reputación. Él deberá enfrentarse a la llegada de un nuevo villano, Bane, que quiere hacer reinar el caos y la destrucción en la ciudad de Gotham, además deberá hacer frente a viejas heridas y lidiar con la enigmática Selina Kyle antes de perder su ciudad se pierda para siempre”. hristopher Nolan estrena su final de trilogía con ´El caballero de la noche asciende´, una película compleja en ideas e impresionante en formas. En los momentos de gloria nunca está de más acordarse de esos momentos que las sociedades modernas han dado en llamar “bisagra”: corría el final de la guerra fría; el mundo, sin saberlo, se asomaba a una nueva era; Superman era el gran superhéroe que salvaba al mundo de monstruos y superpoderes que enloquecían a los chicos. Fue entonces cuando un joven cineasta tomó al eterno segundo de la liga de los super hombres y lo regresó al negro, le recordó que lo suyo era dolor y venganza de horrores bien humanos y lo mandó a luchar a las callejuelas de las ciudades. Frente al crimen. Frente a las mafias. Estreno de la nueva Batman, el superhéroe de “realista” Ese cineasta fue Tim Burton, a quién Batman posiblemente le deba la vida. Desde entonces, quedó claro que el universo que mejor le sienta al hombre murciélago es el del crimen organizado. Y el Guasón, un hermoso loquito, es su mejor archienemigo. Pero después, el propio historial comiquero de Batman, empuja a los pasos siguientes: los villanos son cada vez menos realistas y la propia historia de Batman se acerca a lo fantasioso. En ese momento se encuentra Christoper Nolan cuando estrena Batman, el caballero de la noche asciende.

Con El caballero de la noche asciende Nolan practica la misma fórmula que tan buenos resultados le dio en su segunda entrega: recurre a dos archienemigos conocidos, Bane (Tom hardy) y Gatúbela (Anne Hathaway), pero los humaniza (a la mujer gata hasta le quita su famosísimo nombre) lo máximo posible (como el director ya había hecho con Dos caras); el nuevo film estira un poco más la cuerda de la fantasía pero sin caer en lo extraordinario. Y para darle trascendencia a aquello que estamos viendo, vuelve a dotar al conflicto de la película de un concepto social: así como el guasón quería “caos”, Bane y Selina Kyle (olvidemos el Gatúbela) quieren “revolución”. El resultado es formidable: Batman, el caballero de la noche asciende, se convierte en una caja perfecta de pobreza, desigualdades, miserias, rencores y venganzas humanas. Es posible que el arco estético se tense hasta el máximo. La mascara que usa Bane tiene poca importancia y le quita seriedad a su personaje; no hay mucho que agregar sobre esto: estamos frente a una película de superhéroes. Es cierto, el guión guarda algunas estafillas narrativas, cheap shots, en inglés, truchadas, en argento, que el espectador deberá descubrir. Y también es verdad que esta Gat… Selina Kyle de Anne Hathaway pierde por goleada con la de Michelle Pfeiffer. Pero nada de eso importa. Porque hasta ciertos regodeos de virtuosismo en el hacer del guión o un comienzo fallido (la escena del avión) pierden relevancia frente a las secuencias de la segunda mitad. Allí, el climax se extiende por casi una hora y Nolan deja su sello en escenas donde el drama sobre el que están construidos los personajes se encontrará con la acción, cuando los intereses se crucen. No estaría de más darle una mirada al film anterior antes de ver el nuevo film. Al sentarse en la butaca el espectador debe concentrase al máximo. La película tiene la misma complejidad de sus anteriores en cuanto a nombres y detalles (y todo narrado a mil por hora, con menos acción en la primera mitad pero información a lo pavote). Pero la riqueza en la concepción de la historia, los giros de la trama, los coqueteos filosóficos hacen de esta nueva Batman un film inolvidable, el mejor final posible para una saga redonda. O más que final, tan sólo una despedida, la del Nolan, el director 10. Porque los últimos minutos de El caballero de la noche asciende son tan estimulantes que abren la puerta a un nuevo universo. en El caballero de la noche asciende, se quería músculo, se pedía intensidad, la gente exigía poder y bocinas reventando. Lo van a tener, pero en idea, sólo en idea. En lo que es probablemente un juego sucio para la culminación de la historia de un héroe trágico que ha mantenido interesados a propios y extraños en esta primera década del siglo XXI, Nolan y su co-guionista Jonathan Nolan, dejaron que esa testosterona supliera la propuesta real y no tenemos sino una repetición de lo que con más poder, más violencia, más oscuridad y más inspiración, pero menos extras, nos habían contado ya en El caballero de la noche. “Tu héroe es del tamaño de tu villano”, y desde ese trampolín era difícil rebasar lo alcanzado con el juego entre caos y orden, entre máscara blanca y máscara negra, en esa pelea a contracara con El guasón que encarnó Heath Ledger. Era difícil pero no imposible. Pero imposible se ve, sin embargo, desde la eternizada Ciudad Gótica, que ahora goza un largo periodo de paz y que no ve venir niguna de las tragedias que la rodean como lobos hambrientos. Los Nolan optaron no por describirnos al antihéroe con sugerencias y misterios (como se hizo con El guasón), sino repitiendo lo que en aquella era un dilema moral (¿recuerdan ese duelo de detonadores entre dos barcos en el río de Ciudad Gótica?) pero ya convertido en una batalla post apocalíptica que en medio de sombras mucho más diluídas, es también el discurso de miedos que suenan reaccionarios y convierten el discurso de la película en uno contradictorio. En medio del regreso de Batman a los techos y las noches de Ciudad Gótica, y de la mano del estupendo Michael Caine interpretando a Alfred (que es a la vez nuestros ojos, los del público), Bane -el único capaz de igualar al Hombre Murciélago en fuerza, destreza y motivación- se levanta de repente como la encarnación de las pesadillas financieras hoy de todos conocidas, pero que pierde lo oportuno al verse rodeado de una lista de sorpresas en el argumento que se suceden cada vez más rápido conforme nos movemos hacia el desenlace. La revolcuión y el apocalipsis parecen ser el final anunciado en una Ciudad Gótica que comienza a colapsar como una gigantesca figura de los mercados financieros y su voracidad, y Bane se transforma en el imán del descontento ante esa fractura, pero un imán que así como se ve en la narración de Nolan, se siente retrógada y sobre todo, primitivamente violento. ¿Es acaso que los indignados y su esperanza -aquí moneda de cambio entre dos bandos- son los villanos en este universo nuevo de Gótica, ocho años después del enfrentamiento con El guasón? En ese y de ese caos renace Batman, sí, pero a fuerza de contar un enfrentamiento tan vigorosamente parecido al de la película anterior y deslizándose sin obstáculos a más de dos horas y media de duración (atenuadas por secuencias de acción deslumbrantes pero a veces completamente incongruentes); prefiriendo esa forma antes que su propio fondo, la última parte de la película, con revueltas y policías robotizados, con balaceras sin rastro de violencia, con apariciones y desapariciones de personajes que se teletransportan en medio de este universo colapsante, con la omnipresencia de otros tantos (de Bane en particular), la épica del Caballero de la Noche se transforma en un esperpento semi oscuro y casi surrealista, que ignora su meta final y se acomoda poco a poco en la complacencia al sistema que amenazaba a Ciudad Gótica, para restaurarlo sin cuestionamientos ni transformaciones. La idea que queda, desgraciadamente, es que la indignación hacia las corporaciones no tiene razón de ser y que, muy probablemente, no saques nada de ello. Nolan condena a la revolución. Batman, el personaje, busca un final desde el comienzo de esta historia, su final negro y personal; su conciencia y nuestros ojos –Alfred- anhela para él uno distinto y ahí está de nuevo un cara a cara con dos tipos de esperanza, la que sirve para el encuetro del propio destino y la que sirve para, quizá, escapar de su negrura. En medio, el suelo retumba ante una amenaza que nadie veía venir, la “maldad necesaria”, el catalizador de la esperanza de los indignados, un villano poderoso al que luego vemos sufrir con el soplo del viento. Y Nolan decide que de esas tres y en el enésimo y último giro de su historia, se lleve a todos hacia el atardecer de la complacencia y la ingenuidad, cuando, creo, un héroe trágico como el que ha interesado y emocionado a propios y extraños en esta primera década del siglo XXI, debería entregarnos una lección dura, no una ostentosa fábula en donde no cabe ninguna de nuestras pesadillas. Esta vez, el Caballero de la noche debe enfrentar a Bane, un terrorista enmascarado con portentosa voz, cuyos brutales planes de hacer desaparecer a Ciudad Gótica hacen que el multimillonario Bruce Wayne salga del exilio voluntario al que se sometiera años atrás, enfundado en su traje elastizado negro. Y este Bane usa una especial máscara para ocultar su identidad, para anestesiarse contra un dolor martirizante, por heridas que sufrió hace mucho tiempo. Al decidir quién sería el próximo villano, era imperioso encontrar alguien completamente diferente al Guasón: alguien con fuerza bruta, que desafíe a Batman hasta las últimas consecuencias. Sin ir más lejos, una de las secuencias más impactantes están a su cargo: el momento de la voladura en el estadio de fútbol americano y en distintos puntos de la ciudad. Sin embargo, no es Bane quien saca a Wayne de su mansión, sino un intrigante encuentro con una ladrona llamada Selina Kyle, más conocida como Catwoman o Gatúbela, muy virtuosa en el oficio del robo con guante blanco. El teniente Jim Gordon (Gary Oldman) da un discurso a favor de Dent, pero este decide revelar la verdad sobre el fiscal, aunque se arrepiente, es su conflicto personal por haber construido un mundo basado sobre una mentira. La investigación lo llevará a dar con Bane, el nuevo criminal que amenaza con asolar ciudad Gótica, quien parece relacionado de alguna forma con Ra's al Ghul (Liam Neeson), el cual pereció a manos de Batman, Bane fue expulsado de La Liga de las Sombras a la cual Wayne perteneció.

Escena del ataque de Bane para desfalcar a Bruce Wayne. Durante un ataque de Bane al centro financiero de la ciudad, el que Wayne perderá todos sus bienes, Batman hará su aparición, al tiempo que el Inspector Blake investiga a Batman y Gordon es enviado al hospital luego de que inicia su cacería contra un criminal que las autoridades no se toman demasiado en serio, pero que quiere desatar la mayor catástrofe en la historia de los Estados Unidos.

Guiños Hubo momentos graciosos, donde se reciclaron frases del cine, especialmente me dio bastante risa una modificación de la línea del Rey Osric en Conan: El bárbaro (1982), cuando le pide a Conan que rescate a su hija "Llega un momento, ladrones, en que las joyas dejan de brillar... etcétera", pero aplicado con un discurso del teniente Gordon al inspector Blake sobre la cuestión de llevar máscara.

En muchos aspectos las pistas que dan son demasiado obvias, algunas son giros de guión que parecen gratuitos, está de moda eso que las chicas traicionen al héroe principal, luego la insistencia del tema al asiento de eyección un típico cliché que siempre va a ser empleado al final, la cuestión del pozo que bien, si no has visto las tres películas te desubica.

Por otro lado, la cinta es una apología de la violencia, héroes que creen que pueden ir por encima del sistema de justicia establecido, únicamente porque ellos piensan que pueden hacerlo, la idea de la mentira de Harvey Dent, no sé, parece una idea sin mucha profundización, se aclama al vigilante sobre la autoridad.

La evolución de los personajes es progresiva pero simplista, mucha gente creyó que Selina, a quien nunca llaman Gatúbela (Catwoman) es una traidora que quiere sobrevivir a como de lugar, representa al nuevo héroe que nace de la ambigüedad, al tiempo que el villano principal permanece en las sombras hasta convertirse en el giro argumental que nadie espera, en parte porque su aparición como personaje es muy gratuita y las explicaciones que quedan en el fondo, por ejemplo, la forma en que accede a la junta directiva, no son muy sólidas y desde luego un cliché.

El mejor cumplido es que el público guardo silencio la mayor parte de la cinta, que es bastante impresionante, si bien es cierto que decae la segunda mitad de la película y el final termina siendo de lo más convencional. ¿Cuantos finales no son así?, el héroe carga la bomba parece estar condenado pero se salva de último momento.

Como curiosidad, se dieron cuenta que toda la película o la mayoría transcurre de día, mientras Spider-Man toda o casi toda ocurre de noche. 'Año uno' es la base de 'Batman begins' y 'El largo Halloween' de 'El Caballero Oscuro', pero el director utilizó otros cómics DC para sus películas. Uno de los motivos del éxito de las películas de Batman realizadas por Chistopher Nolan es su respeto al personaje de DC Comics en el que se basa. Tanto es así que algunas de las líneas maestras de los guiones de ‘Batman begins’ y ‘El Caballero Oscuro’, así como algunas escenas de ambos filmes, están sacadas de las viñetas ‘Año uno’, base de ‘Batman begins’ ‘Año uno’, la historia escrita por Frank Miller sobre el nacimiento del héroe de Gotham, es la base de ‘Batman begins’. El principal punto en común es el protagonismo que el filme da tanto a Bruce Wayne como al teniente de policía James Gordon. La caracterización de Gary Oldman es casi un calco del Gordon que dibujó David Mazzuccheli. Nolan saca imágenes concretas de este cómic, como el enfrentamiento con la Policía y la huida de Batman envuelto en una nube de murciélagos que el héroe llama con un aparato oculto en su bota. O el final del cómic, con Gordon en la azotea de la comisaría pensando en la aparición del Joker. Nolan introdujo a Batman en esa escena. Anuncios Google Especial JJ.OO Sigue a nuestros atletas En vivo y en HD, Solo en Terra deportescl.terra.cl Ver Películas En Línea Gratis Convierte tu PC en un televisor! Ver los episodios completo TV. www.TelevisionFanatic.com ‘The man who falls’ Hay una segunda historia más desconocida que ayuda a la primera mitad de la película: ‘The man who falls’ (‘El hombre que cae’). Escrita por Dennis O’Neil y dibujada por Dick Giordano, apareció en 1989, en el recopilatorio ‘Secret Origins of the World’s Greatest Superheroes’. De ella, Nolan coge la caída del joven Bruce al pozo y el ataque que sufre de múltiples murciélagos, y los viajes de Wayne por el mundo buscando conocimientos que le ayuden en su cruzada, incluyendo su llegada a un templo rodeado de nieve, aunque no sea el de Ra’s Al Ghul como en ‘Batman begins’. Henri Ducard y la serie animada En ‘The man who falls’ aparece el personaje de Henri Ducard como uno de los mentores de Bruce Wayne. Este apareció por primera vez en la miniserie ‘Justicia Ciega’, también de 1989. En ‘Batman begins’, Liam Neeson interpretó al personaje, aunque la parte final del filme le rebela como alguien distinto. No es un cómic, pero la primera película de Nolan bebe de otra fuente autorizada sobre Batman: la serie de dibujos animados de los 90. En el episodio ‘Nada que temer’, el Espantapájaros aspira su propio gas del miedo y ve a Batman como una criatura humanoide de color azul, exactamente igual que en la película. Artículos Relacionados • "Batman: Year One": de la novela gráfica al vídeo • Amy Adams será Lois Lane en el nuevo proyecto de Nolan • 'El regreso del Caballero Oscuro' tendrá dos películas animadas ‘El largo Halloween’, influencia de ‘El Caballero Oscuro’ La principal inspiración para ‘El Caballero Oscuro’ fue ‘El largo Halloween’. La novela gráfica escrita por Jeph Loeb y dibujada por Tim Sale es una continuación de ‘Año uno’. La principal influencia en la película de Nolan es el triángulo de amistad y colaboración que conforman Batman, Gordon y el fiscal del distrito, Harvey Dent. Del cómic (en el que aparece el Espantapájaros a caballo del mismo modo que se le vio en ‘Batman begins’), Nolan coge la escena en la azotea de la Comisaría en la que los tres forjan su alianza y la idea de disfrazar a un héroe de SWAT para capturar al villano en un traslado de una prisión a otra (aquí es Batman, en la película es Gordon). También usa dos imágenes, aunque modificadas. Batman y Dent queman el dinero de la mafia, algo que en el filme hace el Joker. En la novela gráfica es Dent quien finge su muerte para trabajar con más libertad, mientras que en ‘El Caballero Oscuro’ es Gordon. ‘Batman’ número 1 y ‘La broma asesina’ El Joker aparece en ‘El largo Halloween’, pero el de Nolan se basa en la primera historia del personaje, la del número 1 de ‘Batman’ de 1940. En ella, el Joker perpetra una serie de asesinatos para sembrar el caos y se disfraza de policía pintando su cara de color carne para cometer uno de ellos. ‘La broma asesina’, obra de Alan Moore, también es una influencia directa. De ahí coge los múltiples recuerdos del pasado que tiene el personaje (“a veces lo recuerdo de una forma, a veces de otra”, dice en el cómic) y la idea de llevar al límite a uno de los héroes. En el cómic es Gordon, en ‘El Caballero Oscuro’ es Dent. ‘The Dark Knight Returns' Los ciudadanos anónimos que combaten el crimen siguiendo el ejemplo de Batman guardan relación con los Hijos de Batman de ‘El regreso del Caballero Oscuro’ ('The Dark Knight returns'), pero también los Batmen de la saga ‘Fe’, escrita por Mike W. Barr y dibujada por Bert Sears en 1991 en la colección ‘Legends of the Dark Knight’. Y para cerrar el círculo, Nolan utiliza el final de ‘Año uno’, con Batman salvando al hijo de Gordon, en el clímax de ‘El Caballero Oscuro’. Seguro que en la tercera entrega Nolan seguirá buscando referencias en el cómic. Los elementos básicos de la trama son las líneas que leyeron arriba, pero con Nolan nunca nada es así de lineal. Una de las mejores cuestiones que tiene la historia es que cada personaje juega un papel vital: tenemos a la misteriosa y ambigua Selina Kyle, a un policía idealista como John Blake (Joseph Gordon-Levitt) y a Miranda Tate (Marion Cotillard), una poderosa inversionista dedicada a desarrollar un proyecto muy importante para la Empresa Wayne. Sin embargo, la dimensión de un héroe se mide con respecto al villano que enfrenta y Bane está más que a la altura de las circunstancias. Bane es el máximo antagonista al que se enfrenta Batman y, durante la mayor parte del film, lo supera tanto física como estratégicamente, a tal punto que su vida peligra seriamente luego de una pelea entre ambos. Todo esto hace que por primera vez veamos a un héroe superado en todo sentido y hasta impotente ante el plan de Bane. Durante gran parte del film, la historia pone al Caballero de la noche en condición de inferioridad con respecto a su enemigo y deberá, después de tanto tiempo, recordar como ser un héroe otra vez. Pero lo más interesante es que humaniza al personaje al bajarlo al nivel de cualquier mortal y al hacerlo nos recuerda que Batman va más allá de quien vista el traje de murciélago, ya que es un símbolo de esperanza. Entonces, el ascenso al que se refiere el título, no es solo real como en la escena de la cárcel sino también metafórico en cuanto al viaje que debe realizar un héroe. Técnicamente hablando, la factura del film es simplemente impecable y las secuencias de acción son las mejores y más reales que vi en mucho tiempo. Chris Nolan demuestra que es tan bueno para filmar peleas multitudinarias como escenas dramáticas o emotivas donde el diálogo es el principal protagonista. En cuanto a las interpretaciones cabe decir que, desde el personaje más importante al que dice solo unas líneas, todos hacen un trabajo excelente. Por otro lado, Joseph Gordon-Levitt cumple una asombrosa tarea con su John Blake y Anne Hathaway (quien lamentablemente aparece menos de lo esperado) le aporta todos los condimentos correctos que debe tener un personaje tan conocido como Gatúbela. El caballero de la noche asciende es épica, visualmente imponente, emotiva, dramática y muchos otros adjetivos más pero, lo que es más importante, es la conclusión que merece una trilogía de esta magnitud. No hay dudas de que hay un antes y un después luego de este Batman de Nolan y, es que, una vez que se pone la vara tan alta es imposible conformarse con menos.

M Butterfly

David Cronemberg o el horror que no se atreve a decir su nombre

Creando la ilusión de la mujer perfecta

Por razones que se me escapan, M. Butterfly (1993) es una de las películas menos conocidas y valoradas de Cronenberg. En su día, fueron muchos los que consideraron que el director canadiense se había desviado demasiado de sus temas y motivos.

Aunque dudo que a él le interese verse limitado por las expectativas de críticos y espectadores, no resulta difícil comprobar que en M. Butterfly continúa empleando el cine como psicoanálisis, explorando las ambigüedades y contradicciones del ser humano, planteando la relatividad de nuestra identidad, la naturaleza del deseo y de la obsesión y la construcción de realidades alternativas.

La base de esta película la conforman la increíble historia de amor y espionaje protagonizada por el diplomático francés Bernard Boursicot junto al cantante de la ópera de Pekín Shi Pei Pu y la obra teatral de David Henry Hwang. El dramaturgo estadounidense combinó las noticias que saltaron a los periódicos a mediados los ochenta con la famosa ópera de Puccini Madama Butterfly. Hwang, junto con Cronenberg, fue el autor del guión de la obra que nos ocupa.

Veamos primero la parte “real”.

Cuando en 1983 Bernard Boursicot y Shi Pei Pu fueron arrestados en París acusados de espionaje con China, una de las historias más peculiares salió a la luz.

Boursicot conoció a un encantador y delicado Shi en Pekín en 1964 cuando, a los veinte años y tras haber abandonado sus estudios de secundaria, consiguió un trabajo como contable en la recién creada embajada francesa. Shi, seis años mayor, daba clases de chino a las esposas de los diplomáticos. El joven francés sólo había mantenido alguna relación homosexual con compañeros del colegio y estaba resuelto a enamorarse de una mujer. Shi, que interpretaba papeles femeninos en la ópera de Pekín, le permitió creer que era una mujer e iniciaron un romance. Los encuentros sexuales con Shi, esporádicos, furtivos, rápidos y llevados a cabo en la oscuridad, no contribuyeron en gran medida a expandir la educación y experiencia de Boursicot.

En 1965, Shi declaró estar embarazada y encontró un bebé, Shi Du Du, que interpretara el papel. En los siguientes diez años, la relación entre Shi y Boursicot continuó mientras él se trasladaba a diversos puestos en el sudeste asiático. Según Boursicot, comenzó a pasarle información clasificada a Shi cuando la Revolución Cultural China dificultó que la pudiera ver y creyó que la seguridad de su amante estaba comprometida.

Boursicot regresó a Francia en 1979 y perdió contacto con Shi por un tiempo. Allí empezó a vivir abiertamente con un hombre. En 1982 consiguió traer a Shi y a su supuesto hijo de dieciséis años a París, lo que alertó al servicio de contraespionaje francés. Interrogado, Boursicot confesó haberle pasado a Shi al menos ciento cincuenta documentos clasificados con el fin de protegerla a ella y a su hijo.

En el juicio, Boursicot fue informado de que la persona con la que había mantenido una relación durante casi veinte años era en realidad un hombre, algo que rehusó creer hasta que le permitieron ver el cuerpo de Shi. Poco después, intentó suicidarse en la cárcel cortándose la garganta con una cuchilla. En 1986, Boursicot y Shi fueron sentenciados a seis años.

Perdonados un año más tarde, Shi permaneció en París, donde disfrutó de su fama y trabajó como cantante de ópera. Mientras tanto, Boursicot cooperó con la periodista Joyce Wadler, autora de Liaison: The True Story of the M. Butterfly Affair.

Shi murió en 2009.

David Henry Hwang, el dramaturgo asiático-americano más conocido de Estados Unidos, educado en Yale y Standford, combinó esta historia con una deconstrucción de la ópera de Giacomo Puccini Madama Butterfly. El resultado, M. Butterfly, se estrenó en Broadway en 1988, donde continuó en cartel hasta 1990 con 777 representaciones. La obra recibió premios como el Tony Award, Drama Desk Award, John Gassner Award, Outer Critics Circle Award y fue finalista del premio Pulitzer.

La ópera de Puccini está basada en una serie de historias que nacieron de la novela Madame Crisantemo, del francés Julien Viaud, quien visitó Nagasaki en 1885 y aceptó contraer matrimonio con una adolescente con el fin de hacer más llevadera su estancia en la ciudad. De sus recuerdos idealizados surgió un texto, cargado de los prejuicios de occidente frente a la cultura oriental, que inspiraría varias obras más.

En la ópera Madama Butterfly, Pinkerton, un oficial de la armada estadounidense en Nagasaki, se casa con una quinceañera apodada Butterfly. Aunque para ella es un compromiso de por vida, Pinkerton planea divorciarse de ella en cuanto encuentre a la esposa estadounidense adecuada. Butterfly se convierte del budismo al cristianismo, lo que provoca que su familia la repudie. Poco después de su boda, Pinkerton se marcha a Estados Unidos y tres años más tarde, Butterfly todavía espera su regreso, sin escuchar a aquellos que le aconsejan que acepte la oferta de matrimonio de un príncipe. Cuando le llegan noticias de la próxima llegada de Pinkerton, Butterfly se prepara jubilosa para recibirlo junto a su hijo. Al enterarse de la existencia del niño, Pinkerton va a verla con su esposa estadounidense con la intención de llevárselo a su país. Pinkerton se da cuenta de su error de juicio y, cobarde, es incapaz de darle la noticia en persona. Viendo que su amor era una ilusión, Butterfly se suicida con el cuchillo de su padre.

La frase de la obra de Hwang “Sólo un hombre sabe cómo debe actuar una mujer” despertó el interés de Cronenberg. La historia le cautivó especialmente al descubrir que estaba basada en hechos reales y logró convencer al productor David Geffen de que era el director apropiado para el proyecto. Se trata, pues, de una de las pocas películas del cineasta con capital estadounidense.

David Henry Hwang y Cronenberg trabajaron juntos para redactar un guión bastante diferente a la obra teatral. A pesar de que todavía vemos temas como la autenticidad, las diferencias entre oriente y occidente, la ignorancia del imperialismo blanco y los estereotipos occidentales sobre cultura, raza y género, el cineasta estaba interesado en el concepto de transformación (dos hombres que reinventan las relaciones sexuales), así como en las motivaciones psicológicas de Gallimard, elementos que mitigan el componente social y político de la obra teatral. Cronenberg veía la historia de dos personas componiendo la ópera de sus vidas, donde no sólo creaban su romance, sino su propia versión de China y de su sexualidad.

La historia de M. Butterfly comienza en Pekín en 1964. René Gallimard (Jeremy Irons), contable en la embajada francesa, acaba de llegar a China con su mujer cuando, durante una aburrida fiesta diplomática, escucha uno de los fragmentos más hermosos de la ópera de Puccini Madama Butterfly y queda fascinado por la historia y su misteriosa intérprete, Song Liling (John Lone). Liling argumenta que la historia satisface la fantasía de los occidentales hacia la supuestamente sumisa mujer oriental y lo invita a visitar la ópera de Pekín con el fin de aumentar su educación.

Gallimard considera que los chinos son arrogantes (lo que, de boca de un francés, no deja de ser toda una ironía). La superioridad imperialista francesa no hace sino cubrir su profunda ignorancia, como el hecho de desconocer que en la ópera de Pekín son hombres los que interpretan los papeles femeninos. Este desprecio por la cultura oriental y el rechazo a intentar entenderla sin prejuicios se extenderá a los estadounidenses y su acciones en Vietnam (no olvidemos que la crítica al imperialismo cultural estadounidense es una constante en la obra de Cronenberg).

Tras asistir a una representación protagonizada por Song Liling en la ópera de Pekín, Gallimard cae definitivamente bajo el embrujo de la diva. Creyendo que la fascinación es mutua, Gallimard no tarda en confesarle su amor e, impulsado por esta relación, comienza a poner más interés en su trabajo, lo que provoca su ascenso. El amor lo transforma de oscuro contable en influyente vice cónsul.

Gallimard desconoce que Liling es en realidad un espía que pasa información al gobierno de su país. Para evitar que lo vea desnudo, Liling inventa una reserva y modestia en la mujer oriental, así como otras habilidades ancestrales. Cuando un Gallimard borracho pretende desnudarla, Liling finge un embarazo y una antigua tradición que la obliga a ir a casa de sus padres hasta tres meses después del nacimiento del bebé. La Revolución Cultural asola la ciudad y, momentos antes de ser llevado a un campo de reeducación y trabajos forzados con el resto de artistas e intelectuales, Liling le muestra el supuesto fruto de su amor a Gallimard.

Expulsado de la embajada por sus malas previsiones y abandonado por su mujer, Gallimard regresa a París, donde reconstruye su China ideal en un piso modesto. Inesperadamente, Liling aparece en su puerta y le dice que el gobierno Chino tiene a su hijo. Poco después, Gallimard está trabajando como correo de valijas diplomáticas. Detenido y condenado por espionaje, Gallimard se entera de la auténtica identidad Liling durante el juicio, donde lo ve por primera ataviado con ropas masculinas. Los dos hablan por última vez en la furgoneta que los traslada al centro penitenciario.

Mientras Liling regresa a China, Gallimard representa ante los reclusos la escena final de Madama Butterfly y emplea un espejo para cortarse la yugular.

Uno de los detalles más complejos de la película era encontrar un actor ideal para el papel de Song Liling. Tras un laborioso casting, se eligió a John Lone, conocido por interpretar a Pu Yi en El último emperador (The Last Emperor, Bernardo Bertolucci, 1987) y cuyo aspecto físico era tan creíble en su parte femenina como en su parte masculina.

Jeremy Irons fue la elección casi automática para interpretar a René Gallimard. Tras su extraordinaria colaboración en Inseparables, Irons volvía a poner su físico elegante y su amplio registro emotivo en manos de Cronenberg, dato importante ya que ni el actor había  trabajado más de una vez con un mismo director, ni el cineasta había repetido protagonista a lo largo de su carrera (algo que sólo volveríamos a ver con Viggo Mortensen años más tarde).

Rodada en 1992 en China, Hungría y Francia para los exteriores y en Canadá para las escenas interiores, Cronenberg se rodeó de su equipo habitual de excelentes colaboradores, el compositor Howard Shore, el montador Ronald Sanders, el director de fotografía Peter Suschitzky y Carol Spier a cargo de la dirección artística.

El filme se estrenó en 1993 tras ser presentado en el festival de Toronto y no obtuvo el éxito esperado, posiblemente debido a que Warner Bros. no supo cómo vender una historia tan peculiar. Dado que parte del público estaba al tanto de los detalles del caso Boursicot y que el año anterior se había estrenado Juego de lágrimas (The crying Game, Neil Jordan, 1992), con la cual fue injustamente comparada, Cronenberg no pretendió esconder en ningún momento la identidad de Liling. Prueba de ello es que el nombre de John Lone aparece junto al de Irons en los créditos iniciales.

Quizá la audiencia de la época no estuviera todavía preparada para aceptar una historia de amor que con tanto énfasis cuestiona nuestras asunciones sobre la identidad, la realidad, el género como constructo (la mujer/el hombre, ¿nace o se hace?), la relación entre los sexos y la ilimitada complejidad del deseo.

¿Nos enamoramos auténticamente de una persona o de la ilusión que proyectamos sobre ella?

M. Butterfly examina una vez más hasta qué punto la mente es capaz de controlar su propio destino y la percepción de la realidad. Se trata de la división mente/cuerpo a la que el director es tan aficionado. Sin embargo, el filme introduce una serie de elementos (ambientación exótica, acontecimientos históricos, motivaciones políticas) nuevos en su obra y que muestran la evolución de Cronenberg, ya iniciada con Inseparables, en la que los horrores físicos se sustituyen por horrores psicológicos.

La narración vuelve a adoptar el punto de vista de un personaje, René Gallimar, que introduce directamente al espectador en la locura de este hombre que vive de manera apasionada su propia mentira. La enfermiza relación de amor-sumisión entre él y Song Liling está contada con un ritmo moroso, encuadres equilibrados y elegantes y una banda sonora conmovedora.

Resulta importante el momento en el que vemos el primer plano de una partitura, la mano que enciende la luz del atril y deja que veamos el título de la obra, Madama Butterfly. Esta sencilla imagen, poco después del inicio de la cinta, establece el punto de partida de la película: vamos a asistir a una representación, a una función de teatro (u ópera) creada por la mente de Gallimard y protagonizada por él mismo. Gallimard no se enamora de un ser humano, sino de una fantasía, de un estereotipo que, no es ninguna coincidencia, se presenta por primera vez encima de un escenario. El diplomático utiliza claramente a Liling para construir una fantasía personal que alimente su ego masculino. Como dice el propio Gallimard: “Soy un hombre que amaba a una mujer creada por un hombre.”

A través de la ilusión creada por el diplomático francés, el cineasta discute la naturaleza de la realidad y los modos en los que los humanos creamos nuestra propia versión de la realidad.

Cuando Gallimard acompaña a Liling a su casa por primera vez, asistimos a una intrigante escena que no aparece en la obra de teatro y fue enteramente creada por Cronenberg. Gallimard ve a un anciano al lado del canal, en medio de la noche, y le pregunta qué está haciendo. Ninguno de los dos habla el idioma del otro. El anciano responde en mandarín: “Estoy capturando libélulas jóvenes aquí cerca del agua para dárselas de comer a mis pájaros cantores. Si las coges justo cuando acaban de salir del huevo, no pueden volar todavía, sólo agitar las alas. Si te gustan, te regalaré una”. Gallimard acepta, fascinado y agradecido, la delicada libélula recién nacida que le tiende el anciano desdentado.

En esta escena, que tiene un curioso componente de belleza, magia y ternura, podemos ver el exoticismo hacia el que el personaje de Jeremy Irons se siente atraído, parte del cual inventa él mismo. También podríamos considerar que Gallimard es la libélula con la que se va a alimentar la cantante antes de que aprenda a volar. El diplomático está tan ocupado creando su propia realidad alternativa e inventando su particular versión de la cultura china que falla a la hora de ver lo evidente: ni su amante es la Butterfly que él pretende que sea ni el carácter de los orientales es como con tanta convicción le asegura al embajador francés. Esta ceguera autocreada le llevará a su propia destrucción.

En M. Butterfly, Cronenberg renunciaba por primera vez a los efectos especiales y de maquillaje. Desde Inseparables, Cronenberg había trastocado sus soluciones formales. Si antes el horror nacía en el cuerpo para modificar los procesos mentales (La mosca sería el ejemplo más acabado), en esta segunda parte de su filmografía es la mente la que transforma la realidad que la rodea. Esto no significa un giro radical en la carrera del cineasta, ya que sus propuestas son las mismas pero más estilizadas.

M. Butterfly continúa profundizando en uno de los temas básicos de sus anteriores películas: la alteración del rol sexual (Song Liling se ve obligado a interpretar el papel de una mujer, o quizás a potenciar su parte femenina), el concepto de transformación y la idea de la libertad para explorar y reinventar los comportamientos sexuales.

A Cronenberg le interesa el hecho de que un hombre sea capaz de vivir su propio sueño y de que otro acepte voluntariamente interpretar para él ese papel, metamorfoseando su cuerpo, su mente y su orientación sexual si es preciso. Como siempre en la obra del canadiense, cuando el frágil universo del protagonista deja de ser hermético, descubre una verdad que le resulta insoportable y le conduce al suicidio. No es por casualidad que el instrumento elegido para causar la muerte sea un espejo que ya no refleja esa ilusión tan cuidadosamente construida y mantenida.

Además de la naturaleza subjetiva de la realidad, otro de los temas típicos del director es la ambivalencia sexual y las nuevas formas en que se relacionan los sexos. Cronenberg incide con frecuencia en la posible evolución del comportamiento sexual y en la posición que los roles convencionales que protagonizan dicho comportamiento tienen en nuestra sociedad. Hallamos en toda su obra un cuestionamiento continuo de estos estereotipos. Para Cronenberg, los comportamientos masculino y femenino pueden convivir en un mismo ser.

Por otra parte, una clara inclinación homosexual se encontraba también muy presente en algunas de sus anteriores obras (Crimes of the Future, Inseparables, The Naked Lunch, Crash) y responde a esa constante indagación sobre nuevos comportamientos sexuales. El objetivo de esta exploración es mostrar nuevos caminos al ser humano para revitalizar unas relaciones eróticas que ya no funcionan.

Son varias las películas de Cronenberg que unen sexo y tecnología de un modo fetichista, algo que en M. Butterfly adquiere un tono más sutil y austero. Para Cronenberg, los protagonistas de este filme están creando su propia sexualidad, pero no lo hacen quirúrgicamente (que habría sido el modo  habitual en el que este hecho hubiese sido mostrado en los primeros trabajos del director). Crean la ópera de sus vidas a través de la imaginación y la sexualidad se convierte en una creación de la mente.

Finalmente, señalaremos una vez más el énfasis en el tema de la transformación y la metamorfosis. Empezando por la mariposa del título, el insecto que se convierte de oruga que se arrastra en hermosa criatura alada, asistimos a varias metamorfosis. Primero, Liling acepta encarnar la fantasía de Gallimard respecto a la mujer oriental y se reinventa a sí mismo de hombre en ideal femenino; en segundo lugar, Gallimard, insignificante contable en un matrimonio sin pasión se convierte en un diplomático ambicioso y seguro de sí mismo que cuenta con el amor de una diva de la ópera; en último lugar, una vez ha quedado dolorosamente claro que el espía chino es realmente un hombre y la fantasía tan cuidadosamente orquestada queda rota en añicos, es el propio Gallimard el que lleva a cabo la metamorfosis final que lo transforma en la verdadera Butterfly.

¿Hasta qué punto fue un amor real?, nos preguntamos estudiando la expresión de Liling al abandonar Francia.

Boursicot habló con Shi unos meses antes de la muerte del cantante. Shi le dijo que todavía lo quería.

Fuentes

González-Fierro Santos, José Manuel: David Cronenberg. La estética de la carne. Nuer. Madrid, 1999.

López Martín, Francisco: David Cronenberg/eXistenZ. El placer de lo siniestro. Banda Aparte Películas. Ediciones de la Mirada. Valencia, 2000.

Rodley, Chris (ed.): David Cronenberg por David Cronenberg. Alba Editorial. Barcelona, 2000.

"Cine de mujeres" En tierra de hombres

 

Basada en un caso real, ambientada en una minera.uando fracasa su matrimonio, Josey Aimes (Charlize Theron) vuelve a su pueblo natal en el norte de Minnesota en busca de un buen trabajo. Madre soltera con dos niños a su cargo, busca trabajo en la fuente principal de empleo de la región: las minas de hierro. El trabajo es duro pero se paga bien y las amistades que se forman allí se extienden a la vida cotidiana, uniendo familias y vecinos en un hilo común. Es una industria dominada por los hombres desde siempre, en un lugar poco acostumbrado a los cambios. Animada por su vieja amiga Glory (Frances McDormand), una de las pocas mujeres mineras en el pueblo, Josey se une a aquellos trabajadores que perforan la roca para sacar el mineral en la cantera. Está mentalizada para el peligroso y duro trabajo pero no para aguantar el acoso que ella y las otras mineras sufren por parte de sus compañeros, lo cual es una prueba mucho más dura. Lo último que quieren los mineros es tener que competir con mujeres para los pocos empleos que hay, mujeres que según ellos no deberían estar conduciendo camiones ni arrastrando piedras. Cuando Josey protesta contra el trato que ella y sus compañeras reciben, se encuentra una gran oposición. No sólo los que mandan no quieren escuchar la verdad, tampoco otros miembros de la comunidad como sus padres y muchas de sus propias compañeras que tienen miedo de que haga que la situación vaya de mal en peor. Las consecuencias de la lucha de Josey para conseguir una vida mejor para sí misma y sus hijos afectarán a todos los aspectos de su vida, incluso las relaciones con su joven hija y su hijo adolescente. A través de estos contratiempos, Josey encontrará el valor para luchar por lo que cree, a pesar de tener que hacerlo sola

No es un panfleto feminista esta película. Para nada. Yo soy hombre y en consecuencia machista y no me parece para nada que este filme sea un panfleto lacrimógeno ni feminista.

Se trata de una narración cinematográfica sobre segregación, en este caso sobre la segregación que ha de soportar una mujer madre soltera por parte del pueblo donde vive, pero además tal segregación se multiplica bajunamente por parte de los mineros cuando ella empieza a trabajar en la mina de hierro de la localidad. Esta es una historia de injusticia, de reivindicación humana y de dignidad acerca de personas, no es un panfleto feminista.

Buena historia que me ha hecho sentir emoción en las venas y vergüenza de ver lo cabrones e inhumanos que somos a veces los hombres al tratar a las mujeres (a veces también sucede al contrario, pero en este caso es una historia donde la acosada, puteada y humillada es una mujer por parte de un colectivo de hombres).

El actor Richard Jenkins, como suele ser habitual en él, realiza un magistral papel secundario y la actriz Sissy Spacek, igual de lo mismo. Cuando cualquiera de los dos interviene en un filme, difícilmente esa obra es de regular para abajo, por lo general es siempre de aceptable para arriba. En el caso de "North Country": Notable.

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=OXM0_IaKS08

"Cine de mujeres" En tierra de hombres

 

Basada en un caso real, ambientada en una minera.uando fracasa su matrimonio, Josey Aimes (Charlize Theron) vuelve a su pueblo natal en el norte de Minnesota en busca de un buen trabajo. Madre soltera con dos niños a su cargo, busca trabajo en la fuente principal de empleo de la región: las minas de hierro. El trabajo es duro pero se paga bien y las amistades que se forman allí se extienden a la vida cotidiana, uniendo familias y vecinos en un hilo común. Es una industria dominada por los hombres desde siempre, en un lugar poco acostumbrado a los cambios. Animada por su vieja amiga Glory (Frances McDormand), una de las pocas mujeres mineras en el pueblo, Josey se une a aquellos trabajadores que perforan la roca para sacar el mineral en la cantera. Está mentalizada para el peligroso y duro trabajo pero no para aguantar el acoso que ella y las otras mineras sufren por parte de sus compañeros, lo cual es una prueba mucho más dura. Lo último que quieren los mineros es tener que competir con mujeres para los pocos empleos que hay, mujeres que según ellos no deberían estar conduciendo camiones ni arrastrando piedras. Cuando Josey protesta contra el trato que ella y sus compañeras reciben, se encuentra una gran oposición. No sólo los que mandan no quieren escuchar la verdad, tampoco otros miembros de la comunidad como sus padres y muchas de sus propias compañeras que tienen miedo de que haga que la situación vaya de mal en peor. Las consecuencias de la lucha de Josey para conseguir una vida mejor para sí misma y sus hijos afectarán a todos los aspectos de su vida, incluso las relaciones con su joven hija y su hijo adolescente. A través de estos contratiempos, Josey encontrará el valor para luchar por lo que cree, a pesar de tener que hacerlo sola

No es un panfleto feminista esta película. Para nada. Yo soy hombre y en consecuencia machista y no me parece para nada que este filme sea un panfleto lacrimógeno ni feminista.

Se trata de una narración cinematográfica sobre segregación, en este caso sobre la segregación que ha de soportar una mujer madre soltera por parte del pueblo donde vive, pero además tal segregación se multiplica bajunamente por parte de los mineros cuando ella empieza a trabajar en la mina de hierro de la localidad. Esta es una historia de injusticia, de reivindicación humana y de dignidad acerca de personas, no es un panfleto feminista.

Buena historia que me ha hecho sentir emoción en las venas y vergüenza de ver lo cabrones e inhumanos que somos a veces los hombres al tratar a las mujeres (a veces también sucede al contrario, pero en este caso es una historia donde la acosada, puteada y humillada es una mujer por parte de un colectivo de hombres).

El actor Richard Jenkins, como suele ser habitual en él, realiza un magistral papel secundario y la actriz Sissy Spacek, igual de lo mismo. Cuando cualquiera de los dos interviene en un filme, difícilmente esa obra es de regular para abajo, por lo general es siempre de aceptable para arriba. En el caso de "North Country": Notable.

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=OXM0_IaKS08

Una pelìcula de Gloria Guida, Lili Carati y el intento de hacer cine de autor

 

Una pelìcula de Gloria Guida, Lili Carlati y el intento de hacer cine de autor

de Raúl Clerc Urria, el miércoles, 11 de noviembre de 2009 a la(s) 11:21 ·

 

Para mi generación, Marylin Monroe no fue un mito erótico. Nuestras musas eran más cercanas: españolas e italianas. Aparecieron a finales de los 70, cuando el cine adulto se destapó levemente y a las pantallas llegaron en tropel unas películas calificadas para mayores de 21 años en las que se mostraban, como quien no quiere la cosa, particularidades anatómicas que hasta entonces sólo habíamos imaginado.
Por aquel entonces, yo era un alumno de Media y muchas veces, en vez de estudiar nos acercábamos al cine Maipú o al Alessandri o al Chile y pasábamos una tarde en compañía de de Bárbara Rey, de Nadiuska y de dos muchachas italianas que para nosotros eran como de la familia: la morena Edwige Fenech y la rubia Gloria Guida.
No recuerdo muy bien el argumento de ninguna de aquellas películas, pero supongo que era lo de menos. Lo importante es que de vez en vez, pretextando las necesidades más peregrinas, nuestras musas se quitaban una blusa, se despojaban de la falda y así..... Gloria Guida. parecía una buena muchacha. Esa era la idea, un rostro de madonna de Botticelli que le permitía ser perversa. Bueno... Un poco perversa. A nosotros nos hacía mucha compañía. No sé qué habrá sido de ella. Sí sé qué ha sido de nosotros: mi compañero de curso en esas arrancadas ahora es empresario o algo así y un servidor, ya ven, entre sociólogo y compufreak. Algún día escribiré en serio cuánto les debemos a Gloria, a Bárbara, a Ágata, a Edwige...
Voy entonces con de las más extrañas películas de Gloria Guida
Se que la vi en video en los años ochenta, antes que aparecieran Errols, Blockbuster y cuando los Videoclubes pirateaban a su amaño...Así que no estoy siquiera seguro que se haya exhibido en Chile en la feliz década del setenta.

Un extraño caso de hacer cine "de autor" con dos de las actrices "iconos" de cierta comedia italiana "adulta".

Tener 20 años o las Veinteañeras

Avere vent' Anni (1978) de Fernando Di Leo es una película de culto extrañísima. Extrañamente inteligente, extrañamente oscura y extrañamente lograda. Su exagerado nihilismo le supuso una absurda reedición fuera de Italia que no sólo la dejó irreconocible sino que no la ayudó a ser exitosa en taquilla; parecía condenada al olvido, pero el actual auge de reediciones en DVD de cualquier película que huela a exploitation en su versión original sin cortes ha permitido que casi 30 años después de salir a la luz pueda ser apreciada en su justo valor. Tina (Lilli Carati) y Lia (Gloria Guida) son dos hermosas muchachas (de 20 años) que hacen auto stop para llegar a Roma, a una comuna hippie. Pero el hippismo en 1977 ya no es lo que era a finales de los sesenta, la expectativa de vida en comuna y amor libre es trastocada por la de una casa de squatters regentada por un vividor que tiene más de empresario que de gurú hippie, donde los jóvenes no quieren sexo sino heroína, y la policía tiene infiltrados para perseguir disidentes políticos entre los desadaptados. Luego de robarse el almuerzo en un supermercado, intentar vender enciclopedias, ser parte de un documental cinema verité que pretende explicar el vacío generacional (secuencia que expone el punto de vista del director además) y de buscar el amor inútilmente entre los demás y entre ellas mismas, Tina y Lia abandonan la ciudad, pero el destino se torna aciago y las hará caer víctimas de una sociedad que no está dispuesta a tolerar la frescura con que estas jóvenes pretenden afrontar la vida. En la oscuridad de un bosque las muchachas correrán la peor de las suertes, en lo que resulta el final más cruel que haya visto el cine, porque eso y no otra cosa es lo que logra exponer Fernado Di Leo, en esta versión femenina de Easy Riders.

http://cinemedianoche.blogspot.com/2009/02/las-veinteaneras.html

En apariencia una comedia sexy a la Italiana, sin embargo este film esta muy lejos de, por ejemplo, los chistes de teta y culo de Alvaro Vitali "Jaimito" y compañía. Fernando di Leo nos cuenta, no sin cierta moralina, las tribulaciones de dos jovencitas italianas, una morena de fuerte carácter y de gran iniciativa sexual (Lili Carati), La otra una bellísima rubia (Gloria Guida) hasta cierto punto con una personalidad mas comedida y dócil.
Ambas deciden, ante la falta de medios, vivir en una comuna Hippie , donde aceptaran las normas de convivencia que a ellas les interese, ya que no están dispuestas a "el amor libre" que el interesado gurú predica, solo están dispuestas a acostarse con los guapos, eso si guapos y feos resultarán ser unos trasnochados contraculturales bastante apáticos.
La comuna será molestada por acreedores y por la propia policía que llega a esconder droga en el local para poder desalojarlo.

La sensación que deja tras el increíble final es casi de horror. En el último tramo de la cinta cuando las jóvenes abandonan la comuna y se encuentran con una banda de violadores, en ese momento la película esta cerca de ser una de esas infectas Rape-Movies
El climax final en el bosque, donde son atrapadas por los brutales pandilleros podría compararse con alguna escena de "La última casa a la izquierda", la versión de Wes Craven de "La Fuente de la Doncella".

En el cine abierto, la censura se cebó con esta película cortando sin miramientos las escenas mas comprometidas

 

 

 

 

 

Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (1985, Jack Sholder)

http://www.youtube.com/watch?v=3-M_s2Q9k0M

La definición de las masculinidades también toca el cine de Terror. Por eso nos toca hablar de la entrega menos favorita de una de los malos sueños de Wes Craven. Un año después de la “Pesadilla Original” y viendo el éxito de la primera, salvando las arcas de una quebrada New Line Cinema, no desaprovecharon la idea de crear una secuela inmediata. historia. Una mirada directa al despertar de la homosexualidad en la adolescencia y un crudísimo estudio del sexo entre hombres. El protagonista   grita más que Jamie Lee Curtis y Jennifer Love-Hewitt juntas. Desde esta película nadie se ha atrevido a llegar tan lejos…

http://www.youtube.com/watch?v=_bwn7TgPkZ4

En Chile, el año 1987, la versión Original de “A Night Mare on Elm Street no había llefgado, salvo en los Video Clubes Piratas. Por eso, causó algo de desconcierto el estreno de Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (1985, Jack Sholder):

Sólo René Naranjo en la entonces rupturista revista APSI, a días del plebiscito aquel, hizo una reseña. La Epoca y El Mercurio, nada. El resultado es que no fui a verla hasta que llegó a los cines de reestreno. Un dato previo es necesario: en la saga siempre es una chica la protagonista, la heroína. Puede pasar que a la siguiente entrega elle muera y sea reemplazada. En esta segunda parte quisieron pensar que mejor no repetir el esquema con jovencita y asi pues pasó a tomar protagonismo un tal Jesse.

Jesse es un adolescente americano que acaba de mudarse a Elm Street, una calle situada en el idílico pueblecito de Springwood. Nada más instalarse el muchacho comienza a sufrir terribles pesadillas de las que siempre se despierta sudoroso y con tremendas erecciones.

Nada muy novedoso.El vínculo es que nuestro joven adolescente habitante de Springwood  y su familia se han mudado a la casa de la primera parte, casa de Nancy. Algo hay en el ambiente que le provoca pesadillas y más el hecho de soñar con Freddy.

La parte gay comienza cuando Freddy no le mata pero dice interesarse “por tu cuerpo y yo seré el cerebro”. Había sido vencido en la primera parte por Nancy, haciendo que no pudiera matar el mismo a su víctima  en sueños, necesitando poseer, subyugar al protagonista.

Recuerdo que la prensa “especializada” ignoró olímpicamente como  Freddy se cargaba a un chulo profesor de gimnasia del instituto. Otra cosa es que nadie vio es que antes de eso, la escena empezaba con Jesee medio sonámbulo llendo a parar a la noche a un local de ambiente, encontrarse a su profesor en pintas de ligue, para que este y le obligaría a correr en el gimnasio del colegio (¿?).

Mientras el malvado profe sufre de un poltergeist en los armarios de material deportivo para luego ser atado y arrastrado por fuerza fantasmal a las duchas siendo desnudado, azotado por toallas levitantes en el culo y luego ser asesinado por Jesee,  que estaba en la ducha, quitándose el sudor del esfuerzo físico obligado, transformado, al tener las garras de Freddy y provocarle heridas de cuchillas en la espalda.

Otra lectura posible es que si en las duchas se produjo el contacto sexual entre profesor y alumno  el sentimiento de culpa de Jessee fue  tal que acuchilló a su profesor hasta que muere desangrado. Con echarle la culpa al monstruo que aparece en sus sueños, es suficiente.

Una tarde Jessee está arreglando su dormitorio, y claro, como es gay y ya lo va asumiendo, se pone una canción supermarica y se marca una coreografía encima de su virginal cama, en una escena que Kevin Kline clonará años después Lisa, que ya tiene sus sospechas entra en ese justo momento en la habitación de Jessee y se ofrece a ayudarle a limpiar. Accidentalmente encuentran un diario, que seguramente estaba manipulado previamente por Lisa, en el que una supuesta inquilina de aquella casa cuenta sus terribles experiencias con el asesino de los sueños. Según Lisa el problema de Jessee es que está sufriendo una posesión diabólica, y se ofrece a hacer lo que sea para ayudarle a expulsar a ese demonio de su interior.

Lisa decide organizar una fiesta en su casa a ver si así se folla de una vez a Jessee y le quita eso de la homosexualidad. No ha invitado a Grady porque como buena  enamorada de un gay sabe que tarde o temprano pasará algo entre su querido Jesee y Grady. Cuando está todo el mundo borracho la libidinosa mujer acorrala al pobre marica en un cuartucho y le ofrece sus pechos pecosos para que los succione. Pero algo va mal, y, cuando Jessee está aplicado en ese acto que va contra sus tendencias sexuales, su lengua se vuelve verde y asquerosa, y muy muy larga.

El joven huye presa del pánico y corre a casa de su amigo Grady, que está en su dormitorio. Estas son sus palabras textuales: “Necesito tu ayuda Grady. Hay algo que está tratando de meterse en mi cuerpo. ¿Puedo quedarme a dormir contigo esta noche?”

Grady también es marica y está secretamente enamorado de Jessee, por lo tanto accede gustoso a que su amigo pase la noche con él en su dormitorio. Pero la historia se repite. Después del acto sexual, Jessee toma la apariencia del horrible monstruo y asesina a su amado. … Jessee ha descubierto que es un depredador sexual y que aquel que pase por su entrepierna está condenado…

http://www.youtube.com/watch?v=3-M_s2Q9k0M

El cine y el aprendizaje "de vida" entre hombres.

 Descubriendo a Forrester

En ocasiones leer nos permite contactarnos con mundos y personas fascinantes.
Descubriendo a Forrester es una película sobre los efectos de la lectura, es decir, sobre la posibilidad de conectarse con otras versiones de los hombres y las cosas, pero es también una película sobre la escritura, es decir, sobre una de las formas privilegiadas de registrar la experiencia y tramitar los miedos. Quizás sea, además, una película sobre el encuentro, una película sobre el encuentro con lo extraordinario.

http://www.youtube.com/watch?v=Pgy4PcSpUkI

 Perfume de Mujer

Resumen: Perfume de Mujer (Martin Brest, 1992) cuenta la historia de un becado universitario que decide aceptar el trabajo de cuidar a un jubilado en sus vacaciones de Día de Acción de Gracias  para obtener dinero. Antes de salir de la universidad, es testigo de una travesura pesada de sus compañeros, el Director le pide acusar a los culpables, pero él duda, pues no quiere ser un soplón, por lo que su reputación y su beca quedan en peligro.

El jubilado demuestra que, bajo esa armadura de amargura, existe un hombre capaz de dar amor, y el joven aprende que no importa tener poco dinero, lo malo es tener un espítitu pobre. Ambos personajes dan un salto cuántico luego de pasar ese verano juntos

Charlie (Chris O'Donnell) es un chico de clase baja que asiste con mucho esfuerzo a una escuela privada para niños ricos. Intentando ganar dinero extra durante el fin de semana de Acción de Gracias -y mientras sus compañeros se van a esquiar a un exclusivo resort- acepta el pituto de ser niñero de un viejo ciego ex militar llamado Frank Slade (Al Pacino).

Supongo que muchos recuerdan es el lazo que se forja entre el jovenzuelo inexperto pero de buen corazón y el viejo zorro que se cree más allá del cariño. Sin embargo, hay una segunda historia en desarrollo: Un grupo de niños ricos del colegio atentaron contra el auto del director. Charlie los vio y una bibliotecaria sabe que él (y otro niño rico) vieron a los culpables.La disyuntiva de Charlie es si delata a sus compañeros -ganando así el favor del director, quien planea recomendarle para una beca universitaria- o dice no haber visto nada, lo que le acarreará la expulsión.

 Obviamente  las dos historias no están desconectadas. Charlie quiere permanecer en el colegio privado para salir de la clase baja donde viven sus padres, esos dependientes de minimarket de los que el coronel hace burla. Charlie ignora que el tranquilo fin de semana puertas adentro va a convertirse en un viaje a Nueva York con todo pagado. Y que el plan final de Slade es darse dos días de gran vida (sexo, buena comida, grandes placeres) y luego suicidarse en la suite del hotel. Perfume de Mujer fue el muy exitoso y premiado remake gringo de Profumo di Donna (1974), del italiano Dino Risi. Le dio un Oscar a Pacino, lanzó a  Chris O'Donnell y trajo de vuelta al director Martin Brest, culpable de dos hits ochenteros como fueron Un Detective Suelto en Hollywood y Fuga a la Medianoche.

En algo no se equivocaron los bromistas del Colegio de la Historia. Al implicar que el auto fue obtenido besándole el trasero a la junta del colegio, están denunciando el intento del director por validarse como uno de ellos. El no es un miembro de la elite. Es uno de sus empleados. Este lugar no es el colegio, sino el país. El pecado de Charlie no es callar, sino haber intentado infiltrarse en un espacio de elite que no le corresponde a su clase. El director se lo ha hecho ver crudamente al decirle que, si no habla, no hay beca. Un chantaje puro y duro. Que además es muy decidor viniendo de otro arribista: qué clase de director y formador de mentes jóvenes necesita y recibe gustosamente como premio un auto de lujo digno de un rapero de Harlem.

Por su parte, buscando o enfrentando la muerte, que busca desesperadamente, Slade no piensa en reconciliación, afecto o verdad. Piensa en conducir un Ferrari, en acostarse con la prostituta más bella de la ciudad, en fumar los mejores habanos. De hecho, es muy irónico que este galán y hombre de mundo considere el mejor sexo posible el que se puede tener con una mujer a la que le estás pagando. También es un detalle muy decidor que la familia de su hija, aquellos con los que vive, sean retratados como una tropa de patanes sin estilo ni mundo. Charlie quiere permanecer en el colegio privado para salir de la clase baja donde viven sus padres, esos dependientes de minimarket de los que el coronel hace burla. Y al mismo tiempo, el fin de semana soñado de Slade, su lista de cosas para hacer antes de morir, son exclusivamente fantasías de niño pobre. El mejor hotel, las mejores comidas,  las prostitutas y  los autos más caros.

Enfrentando la muerte, que busca desesperadamente, Slade no piensa en reconciliación, afecto o verdad. Piensa en conducir un Ferrari, en acostarse con la prostituta más bella de la ciudad, en fumar los mejores habanos. De hecho, es muy irónico que este galán y hombre de mundo considere el mejor sexo posible el que se puede tener con una mujer a la que le estás pagando. También es un detalle muy decidor que la familia de su hija, aquellos con los que vive, sean retratados como una tropa de patanes sin estilo ni mundo.

 Slade apela a una clase de lealtad y hombría que la academia no puede enseñar, que está por encima de las clases y los orígenes, porque viene del ejército: el lugar donde esas cosas no importan. El último reducto de la meritocracia. El tipo que avanza primero frente a las balas recibe el crédito, no importa quién sea su papá.

¿Cómo está pagando Slade el hotel, las comidas y la limosina? Con el dinero ahorrado de su pensión castrense mes a mes, dólar a dólar. El personaje no es un héroe, ni siquiera un antihéroe. Es un pobre tipo, a quien la ceguera le ha dado la posibilidad de erigirse como una figura trágica, un gurú en reversa. A los Martes con Morrie, el coronel opone el Weekend con Frank. Charlie evita que Slade se suicide, obviamente. De no ser así, no tendríamos el gran momento Oscar de Pacino gritando "I'm in the dark ness!" pero, más importante, no tendríamos el desenlace sociedad-de-poetas-muertos donde Slade irrumpe en el "juicio" a Charlie para subir las apuestas.

Slade arenga a los profesores y a los alumnos. Defiende el derecho de Charlie a no denunciar a sus compañeros y lo compara con el otro testigo, el niño rico que está "bien protegido en el bolsillo de papá". Es una buena defensa (uno podría preguntarse por qué a Charlie no se le ocurrieron esos argumentos) cerrada con la única frase realmente contestataria en la película: "Si pudiera ver, destruiría este lugar con un lanzallamas".

Este lugar no es el colegio, sino el país. El pecado de Charlie no es callar, sino haber intentado infiltrarse en un espacio de elite que no le corresponde a su clase. El director se lo ha hecho ver crudamente al decirle que, si no habla, no hay beca. Un chantaje puro y duro. Que además es muy decidor viniendo de otro arribista: qué clase de director y formador de mentes jóvenes necesita y recibe gustosamente como premio un auto de lujo digno de un rapero de Harlem. Charlie recupera su puesto en el colegio y todo sale bien. Es un típico desenlace del subgénero "dramas de colegios privados", que tiene representantes como If, Academia de Valientes y, obvio, La Sociedad de los Poetas Muertos. En el subgénero, suele haber un rebelde o un extraño que desafía los poderes de la institución, sean oficiales (los profesores) o informales (los matones). Lo interesante es que el premio para ese marginal que ha reunido valor para rechazar las reglas o códigos del establecimiento suele ser la aceptación. Dejaste en claro que te importamos un comino y que nos desprecias, así que ahora puedes ser uno de nosotros.

Slade vuelve al vacío donde le encontramos en el principio. Ha tenido una epifanía de la que no ha aprendido nada. Sigue siendo un militar jubilado ciego, pobre y gruñón. Charlie tendrá un futuro esplendor y le olvidará. Perfume de Mujer parece ser la historia de un hombre adulto que recupera el amor por la vida, pero en verdad es la prehistoria de un arribista (perdón, un chico de esfuerzo) que escalará hacia la cima sostenido por la pequeña certeza de que una vez, hace muchos años, cuando era joven, tonto e idealista, hizo lo correcto

http://www.youtube.com/watch?v=RTEPUPcq3sM

 Versión Italiana Original Profumo di Donna

http://www.youtube.com/watch?v=QhmTv6GX4gw