En Batman: El caballero de la noche asciende han pasado ocho años desde que Batman desapareció en la oscuridad de la noche, momento a partir del cual se transformó de héroe en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte del fiscal Harvey Dent, El caballero de la noche sacrificó todo por lo que él y el comisionado Gordon esperaban fuera el bien mayor. El engaño funcionó durante un tiempo, ya que se redujo dramáticamente el crimen en Gótica bajo el peso de la ley Dent. Sin embargo, todo cambiará con la llegada de una astuta criminal felina con un misterioso objetivo. Y más peligroso aún será el surgimiento de Bane, un terrorista enmascarado cuyo plan despiadado para Gótica obligará a Bruce a salir del exilio que él mismo se ha impuesto. Pero incluso si se pusiera la capa y la máscara nuevamente, Batman podría no estar a la altura de su oponente. “Todo héroe tiene su viaje. Todo viaje tiene su final”.
En la Rosa Púrpura del Cairo, film de 1985, Woody Allen pone en juego la magia de la pantalla en el cine. Es una película situada en los años treinta, época de la Gran Depresión, donde el cine tenía la función de hacer soñar. Mia Farrow encarna a la mísera protagonista que encuentra en el cine una ficción lujosa y romántica. Los personajes salen de la pantalla al mundo y la protagonista también ingresa al mundo ideal de la película, que contrasta con su amarga existencia. Así como en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll en 1871, hay un pasaje de lo real a lo virtual, el encuentro con "otra realidad". El reciente episodio en el cine Century, en Aurora, ciudad del estado de Colorado, plantea un interrogante mayor que definir a James Holmes, el acusado del hecho, como un trastornado o perturbado mental. Algo había atravesado la pantalla y la violencia pasó del film a la platea Los tranquilos espectadores del reciente estreno de Batman: el caballero de la noche asciende se encontraron con una horrorosa escena, algo había atravesado la pantalla y la violencia pasó del film a la platea, con la consecuencia de numerosos muertos y heridos. El joven Holmes, estudiante de neurociencias, pudo preparar su puesta en acto, comprando las armas legalmente y miles de municiones a través de Internet. ¿Se trata de un hecho excepcional o algo que viene sucediendo en serie en Estados Unidos y en el mundo? El director del film, Christopher Nolan, declaró: "Las películas son una de las grandes formas de arte, y compartir la experiencia de ver una historia desarrollarse en pantalla es un pasatiempo importante y alegre. El cine es mi hogar, y el imaginar que alguien pudiera violar ese lugar inocente y esperanzador de una manera tan insoportablemente violenta es devastador." El cine no sólo es un pasatiempo alegre, inocente y esperanzador. El discurso actual del entretenimiento tiene sus consecuencias. Tom Hardy, el actor que interpreta a Bane, definió al archivillano como "un bruto, sádico sin compasión, un terrorista mental y una horrible obra de arte." La masacre de Colorado demuestra que no es sólo la obra de un loco, sino que está insertado en un discurso que tiene sus daños colaterales. El delito se produce como espectáculo La pregunta por el sentido del acto del Guasón Holmes no tiene respuesta, no importa si hay algún delirio para justificar su crimen, en definitiva, es parte del Entertainment (entretenimiento). La lógica que se juega en
“Batman está ahora perseguido por las fuerzas de la ley encabezadas por su amigo el Comisario Gordon ya que a él se le imputa la culpa del asesinato de Harvey Dent para preservar su reputación. Él deberá enfrentarse a la llegada de un nuevo villano, Bane, que quiere hacer reinar el caos y la destrucción en la ciudad de Gotham, además deberá hacer frente a viejas heridas y lidiar con la enigmática Selina Kyle antes de perder su ciudad se pierda para siempre”. hristopher Nolan estrena su final de trilogía con ´El caballero de la noche asciende´, una película compleja en ideas e impresionante en formas. En los momentos de gloria nunca está de más acordarse de esos momentos que las sociedades modernas han dado en llamar “bisagra”: corría el final de la guerra fría; el mundo, sin saberlo, se asomaba a una nueva era; Superman era el gran superhéroe que salvaba al mundo de monstruos y superpoderes que enloquecían a los chicos. Fue entonces cuando un joven cineasta tomó al eterno segundo de la liga de los super hombres y lo regresó al negro, le recordó que lo suyo era dolor y venganza de horrores bien humanos y lo mandó a luchar a las callejuelas de las ciudades. Frente al crimen. Frente a las mafias. Estreno de la nueva Batman, el superhéroe de “realista” Ese cineasta fue Tim Burton, a quién Batman posiblemente le deba la vida. Desde entonces, quedó claro que el universo que mejor le sienta al hombre murciélago es el del crimen organizado. Y el Guasón, un hermoso loquito, es su mejor archienemigo. Pero después, el propio historial comiquero de Batman, empuja a los pasos siguientes: los villanos son cada vez menos realistas y la propia historia de Batman se acerca a lo fantasioso. En ese momento se encuentra Christoper Nolan cuando estrena Batman, el caballero de la noche asciende.
Con El caballero de la noche asciende Nolan practica la misma fórmula que tan buenos resultados le dio en su segunda entrega: recurre a dos archienemigos conocidos, Bane (Tom hardy) y Gatúbela (Anne Hathaway), pero los humaniza (a la mujer gata hasta le quita su famosísimo nombre) lo máximo posible (como el director ya había hecho con Dos caras); el nuevo film estira un poco más la cuerda de la fantasía pero sin caer en lo extraordinario. Y para darle trascendencia a aquello que estamos viendo, vuelve a dotar al conflicto de la película de un concepto social: así como el guasón quería “caos”, Bane y Selina Kyle (olvidemos el Gatúbela) quieren “revolución”. El resultado es formidable: Batman, el caballero de la noche asciende, se convierte en una caja perfecta de pobreza, desigualdades, miserias, rencores y venganzas humanas. Es posible que el arco estético se tense hasta el máximo. La mascara que usa Bane tiene poca importancia y le quita seriedad a su personaje; no hay mucho que agregar sobre esto: estamos frente a una película de superhéroes. Es cierto, el guión guarda algunas estafillas narrativas, cheap shots, en inglés, truchadas, en argento, que el espectador deberá descubrir. Y también es verdad que esta Gat… Selina Kyle de Anne Hathaway pierde por goleada con la de Michelle Pfeiffer. Pero nada de eso importa. Porque hasta ciertos regodeos de virtuosismo en el hacer del guión o un comienzo fallido (la escena del avión) pierden relevancia frente a las secuencias de la segunda mitad. Allí, el climax se extiende por casi una hora y Nolan deja su sello en escenas donde el drama sobre el que están construidos los personajes se encontrará con la acción, cuando los intereses se crucen. No estaría de más darle una mirada al film anterior antes de ver el nuevo film. Al sentarse en la butaca el espectador debe concentrase al máximo. La película tiene la misma complejidad de sus anteriores en cuanto a nombres y detalles (y todo narrado a mil por hora, con menos acción en la primera mitad pero información a lo pavote). Pero la riqueza en la concepción de la historia, los giros de la trama, los coqueteos filosóficos hacen de esta nueva Batman un film inolvidable, el mejor final posible para una saga redonda. O más que final, tan sólo una despedida, la del Nolan, el director 10. Porque los últimos minutos de El caballero de la noche asciende son tan estimulantes que abren la puerta a un nuevo universo. en El caballero de la noche asciende, se quería músculo, se pedía intensidad, la gente exigía poder y bocinas reventando. Lo van a tener, pero en idea, sólo en idea. En lo que es probablemente un juego sucio para la culminación de la historia de un héroe trágico que ha mantenido interesados a propios y extraños en esta primera década del siglo XXI, Nolan y su co-guionista Jonathan Nolan, dejaron que esa testosterona supliera la propuesta real y no tenemos sino una repetición de lo que con más poder, más violencia, más oscuridad y más inspiración, pero menos extras, nos habían contado ya en El caballero de la noche. “Tu héroe es del tamaño de tu villano”, y desde ese trampolín era difícil rebasar lo alcanzado con el juego entre caos y orden, entre máscara blanca y máscara negra, en esa pelea a contracara con El guasón que encarnó Heath Ledger. Era difícil pero no imposible. Pero imposible se ve, sin embargo, desde la eternizada Ciudad Gótica, que ahora goza un largo periodo de paz y que no ve venir niguna de las tragedias que la rodean como lobos hambrientos. Los Nolan optaron no por describirnos al antihéroe con sugerencias y misterios (como se hizo con El guasón), sino repitiendo lo que en aquella era un dilema moral (¿recuerdan ese duelo de detonadores entre dos barcos en el río de Ciudad Gótica?) pero ya convertido en una batalla post apocalíptica que en medio de sombras mucho más diluídas, es también el discurso de miedos que suenan reaccionarios y convierten el discurso de la película en uno contradictorio. En medio del regreso de Batman a los techos y las noches de Ciudad Gótica, y de la mano del estupendo Michael Caine interpretando a Alfred (que es a la vez nuestros ojos, los del público), Bane -el único capaz de igualar al Hombre Murciélago en fuerza, destreza y motivación- se levanta de repente como la encarnación de las pesadillas financieras hoy de todos conocidas, pero que pierde lo oportuno al verse rodeado de una lista de sorpresas en el argumento que se suceden cada vez más rápido conforme nos movemos hacia el desenlace. La revolcuión y el apocalipsis parecen ser el final anunciado en una Ciudad Gótica que comienza a colapsar como una gigantesca figura de los mercados financieros y su voracidad, y Bane se transforma en el imán del descontento ante esa fractura, pero un imán que así como se ve en la narración de Nolan, se siente retrógada y sobre todo, primitivamente violento. ¿Es acaso que los indignados y su esperanza -aquí moneda de cambio entre dos bandos- son los villanos en este universo nuevo de Gótica, ocho años después del enfrentamiento con El guasón? En ese y de ese caos renace Batman, sí, pero a fuerza de contar un enfrentamiento tan vigorosamente parecido al de la película anterior y deslizándose sin obstáculos a más de dos horas y media de duración (atenuadas por secuencias de acción deslumbrantes pero a veces completamente incongruentes); prefiriendo esa forma antes que su propio fondo, la última parte de la película, con revueltas y policías robotizados, con balaceras sin rastro de violencia, con apariciones y desapariciones de personajes que se teletransportan en medio de este universo colapsante, con la omnipresencia de otros tantos (de Bane en particular), la épica del Caballero de la Noche se transforma en un esperpento semi oscuro y casi surrealista, que ignora su meta final y se acomoda poco a poco en la complacencia al sistema que amenazaba a Ciudad Gótica, para restaurarlo sin cuestionamientos ni transformaciones. La idea que queda, desgraciadamente, es que la indignación hacia las corporaciones no tiene razón de ser y que, muy probablemente, no saques nada de ello. Nolan condena a la revolución. Batman, el personaje, busca un final desde el comienzo de esta historia, su final negro y personal; su conciencia y nuestros ojos –Alfred- anhela para él uno distinto y ahí está de nuevo un cara a cara con dos tipos de esperanza, la que sirve para el encuetro del propio destino y la que sirve para, quizá, escapar de su negrura. En medio, el suelo retumba ante una amenaza que nadie veía venir, la “maldad necesaria”, el catalizador de la esperanza de los indignados, un villano poderoso al que luego vemos sufrir con el soplo del viento. Y Nolan decide que de esas tres y en el enésimo y último giro de su historia, se lleve a todos hacia el atardecer de la complacencia y la ingenuidad, cuando, creo, un héroe trágico como el que ha interesado y emocionado a propios y extraños en esta primera década del siglo XXI, debería entregarnos una lección dura, no una ostentosa fábula en donde no cabe ninguna de nuestras pesadillas. Esta vez, el Caballero de la noche debe enfrentar a Bane, un terrorista enmascarado con portentosa voz, cuyos brutales planes de hacer desaparecer a Ciudad Gótica hacen que el multimillonario Bruce Wayne salga del exilio voluntario al que se sometiera años atrás, enfundado en su traje elastizado negro. Y este Bane usa una especial máscara para ocultar su identidad, para anestesiarse contra un dolor martirizante, por heridas que sufrió hace mucho tiempo. Al decidir quién sería el próximo villano, era imperioso encontrar alguien completamente diferente al Guasón: alguien con fuerza bruta, que desafíe a Batman hasta las últimas consecuencias. Sin ir más lejos, una de las secuencias más impactantes están a su cargo: el momento de la voladura en el estadio de fútbol americano y en distintos puntos de la ciudad. Sin embargo, no es Bane quien saca a Wayne de su mansión, sino un intrigante encuentro con una ladrona llamada Selina Kyle, más conocida como Catwoman o Gatúbela, muy virtuosa en el oficio del robo con guante blanco. El teniente Jim Gordon (Gary Oldman) da un discurso a favor de Dent, pero este decide revelar la verdad sobre el fiscal, aunque se arrepiente, es su conflicto personal por haber construido un mundo basado sobre una mentira. La investigación lo llevará a dar con Bane, el nuevo criminal que amenaza con asolar ciudad Gótica, quien parece relacionado de alguna forma con Ra's al Ghul (Liam Neeson), el cual pereció a manos de Batman, Bane fue expulsado de La Liga de las Sombras a la cual Wayne perteneció.
Escena del ataque de Bane para desfalcar a Bruce Wayne. Durante un ataque de Bane al centro financiero de la ciudad, el que Wayne perderá todos sus bienes, Batman hará su aparición, al tiempo que el Inspector Blake investiga a Batman y Gordon es enviado al hospital luego de que inicia su cacería contra un criminal que las autoridades no se toman demasiado en serio, pero que quiere desatar la mayor catástrofe en la historia de los Estados Unidos.
Guiños Hubo momentos graciosos, donde se reciclaron frases del cine, especialmente me dio bastante risa una modificación de la línea del Rey Osric en Conan: El bárbaro (1982), cuando le pide a Conan que rescate a su hija "Llega un momento, ladrones, en que las joyas dejan de brillar... etcétera", pero aplicado con un discurso del teniente Gordon al inspector Blake sobre la cuestión de llevar máscara.
En muchos aspectos las pistas que dan son demasiado obvias, algunas son giros de guión que parecen gratuitos, está de moda eso que las chicas traicionen al héroe principal, luego la insistencia del tema al asiento de eyección un típico cliché que siempre va a ser empleado al final, la cuestión del pozo que bien, si no has visto las tres películas te desubica.
Por otro lado, la cinta es una apología de la violencia, héroes que creen que pueden ir por encima del sistema de justicia establecido, únicamente porque ellos piensan que pueden hacerlo, la idea de la mentira de Harvey Dent, no sé, parece una idea sin mucha profundización, se aclama al vigilante sobre la autoridad.
La evolución de los personajes es progresiva pero simplista, mucha gente creyó que Selina, a quien nunca llaman Gatúbela (Catwoman) es una traidora que quiere sobrevivir a como de lugar, representa al nuevo héroe que nace de la ambigüedad, al tiempo que el villano principal permanece en las sombras hasta convertirse en el giro argumental que nadie espera, en parte porque su aparición como personaje es muy gratuita y las explicaciones que quedan en el fondo, por ejemplo, la forma en que accede a la junta directiva, no son muy sólidas y desde luego un cliché.
El mejor cumplido es que el público guardo silencio la mayor parte de la cinta, que es bastante impresionante, si bien es cierto que decae la segunda mitad de la película y el final termina siendo de lo más convencional. ¿Cuantos finales no son así?, el héroe carga la bomba parece estar condenado pero se salva de último momento.
Como curiosidad, se dieron cuenta que toda la película o la mayoría transcurre de día, mientras Spider-Man toda o casi toda ocurre de noche. 'Año uno' es la base de 'Batman begins' y 'El largo Halloween' de 'El Caballero Oscuro', pero el director utilizó otros cómics DC para sus películas. Uno de los motivos del éxito de las películas de Batman realizadas por Chistopher Nolan es su respeto al personaje de DC Comics en el que se basa. Tanto es así que algunas de las líneas maestras de los guiones de ‘Batman begins’ y ‘El Caballero Oscuro’, así como algunas escenas de ambos filmes, están sacadas de las viñetas ‘Año uno’, base de ‘Batman begins’ ‘Año uno’, la historia escrita por Frank Miller sobre el nacimiento del héroe de Gotham, es la base de ‘Batman begins’. El principal punto en común es el protagonismo que el filme da tanto a Bruce Wayne como al teniente de policía James Gordon. La caracterización de Gary Oldman es casi un calco del Gordon que dibujó David Mazzuccheli. Nolan saca imágenes concretas de este cómic, como el enfrentamiento con la Policía y la huida de Batman envuelto en una nube de murciélagos que el héroe llama con un aparato oculto en su bota. O el final del cómic, con Gordon en la azotea de la comisaría pensando en la aparición del Joker. Nolan introdujo a Batman en esa escena. Anuncios Google Especial JJ.OO Sigue a nuestros atletas En vivo y en HD, Solo en Terra deportescl.terra.cl Ver Películas En Línea Gratis Convierte tu PC en un televisor! Ver los episodios completo TV. www.TelevisionFanatic.com ‘The man who falls’ Hay una segunda historia más desconocida que ayuda a la primera mitad de la película: ‘The man who falls’ (‘El hombre que cae’). Escrita por Dennis O’Neil y dibujada por Dick Giordano, apareció en 1989, en el recopilatorio ‘Secret Origins of the World’s Greatest Superheroes’. De ella, Nolan coge la caída del joven Bruce al pozo y el ataque que sufre de múltiples murciélagos, y los viajes de Wayne por el mundo buscando conocimientos que le ayuden en su cruzada, incluyendo su llegada a un templo rodeado de nieve, aunque no sea el de Ra’s Al Ghul como en ‘Batman begins’. Henri Ducard y la serie animada En ‘The man who falls’ aparece el personaje de Henri Ducard como uno de los mentores de Bruce Wayne. Este apareció por primera vez en la miniserie ‘Justicia Ciega’, también de 1989. En ‘Batman begins’, Liam Neeson interpretó al personaje, aunque la parte final del filme le rebela como alguien distinto. No es un cómic, pero la primera película de Nolan bebe de otra fuente autorizada sobre Batman: la serie de dibujos animados de los 90. En el episodio ‘Nada que temer’, el Espantapájaros aspira su propio gas del miedo y ve a Batman como una criatura humanoide de color azul, exactamente igual que en la película. Artículos Relacionados • "Batman: Year One": de la novela gráfica al vídeo • Amy Adams será Lois Lane en el nuevo proyecto de Nolan • 'El regreso del Caballero Oscuro' tendrá dos películas animadas ‘El largo Halloween’, influencia de ‘El Caballero Oscuro’ La principal inspiración para ‘El Caballero Oscuro’ fue ‘El largo Halloween’. La novela gráfica escrita por Jeph Loeb y dibujada por Tim Sale es una continuación de ‘Año uno’. La principal influencia en la película de Nolan es el triángulo de amistad y colaboración que conforman Batman, Gordon y el fiscal del distrito, Harvey Dent. Del cómic (en el que aparece el Espantapájaros a caballo del mismo modo que se le vio en ‘Batman begins’), Nolan coge la escena en la azotea de la Comisaría en la que los tres forjan su alianza y la idea de disfrazar a un héroe de SWAT para capturar al villano en un traslado de una prisión a otra (aquí es Batman, en la película es Gordon). También usa dos imágenes, aunque modificadas. Batman y Dent queman el dinero de la mafia, algo que en el filme hace el Joker. En la novela gráfica es Dent quien finge su muerte para trabajar con más libertad, mientras que en ‘El Caballero Oscuro’ es Gordon. ‘Batman’ número 1 y ‘La broma asesina’ El Joker aparece en ‘El largo Halloween’, pero el de Nolan se basa en la primera historia del personaje, la del número 1 de ‘Batman’ de 1940. En ella, el Joker perpetra una serie de asesinatos para sembrar el caos y se disfraza de policía pintando su cara de color carne para cometer uno de ellos. ‘La broma asesina’, obra de Alan Moore, también es una influencia directa. De ahí coge los múltiples recuerdos del pasado que tiene el personaje (“a veces lo recuerdo de una forma, a veces de otra”, dice en el cómic) y la idea de llevar al límite a uno de los héroes. En el cómic es Gordon, en ‘El Caballero Oscuro’ es Dent. ‘The Dark Knight Returns' Los ciudadanos anónimos que combaten el crimen siguiendo el ejemplo de Batman guardan relación con los Hijos de Batman de ‘El regreso del Caballero Oscuro’ ('The Dark Knight returns'), pero también los Batmen de la saga ‘Fe’, escrita por Mike W. Barr y dibujada por Bert Sears en 1991 en la colección ‘Legends of the Dark Knight’. Y para cerrar el círculo, Nolan utiliza el final de ‘Año uno’, con Batman salvando al hijo de Gordon, en el clímax de ‘El Caballero Oscuro’. Seguro que en la tercera entrega Nolan seguirá buscando referencias en el cómic. Los elementos básicos de la trama son las líneas que leyeron arriba, pero con Nolan nunca nada es así de lineal. Una de las mejores cuestiones que tiene la historia es que cada personaje juega un papel vital: tenemos a la misteriosa y ambigua Selina Kyle, a un policía idealista como John Blake (Joseph Gordon-Levitt) y a Miranda Tate (Marion Cotillard), una poderosa inversionista dedicada a desarrollar un proyecto muy importante para la Empresa Wayne. Sin embargo, la dimensión de un héroe se mide con respecto al villano que enfrenta y Bane está más que a la altura de las circunstancias. Bane es el máximo antagonista al que se enfrenta Batman y, durante la mayor parte del film, lo supera tanto física como estratégicamente, a tal punto que su vida peligra seriamente luego de una pelea entre ambos. Todo esto hace que por primera vez veamos a un héroe superado en todo sentido y hasta impotente ante el plan de Bane. Durante gran parte del film, la historia pone al Caballero de la noche en condición de inferioridad con respecto a su enemigo y deberá, después de tanto tiempo, recordar como ser un héroe otra vez. Pero lo más interesante es que humaniza al personaje al bajarlo al nivel de cualquier mortal y al hacerlo nos recuerda que Batman va más allá de quien vista el traje de murciélago, ya que es un símbolo de esperanza. Entonces, el ascenso al que se refiere el título, no es solo real como en la escena de la cárcel sino también metafórico en cuanto al viaje que debe realizar un héroe. Técnicamente hablando, la factura del film es simplemente impecable y las secuencias de acción son las mejores y más reales que vi en mucho tiempo. Chris Nolan demuestra que es tan bueno para filmar peleas multitudinarias como escenas dramáticas o emotivas donde el diálogo es el principal protagonista. En cuanto a las interpretaciones cabe decir que, desde el personaje más importante al que dice solo unas líneas, todos hacen un trabajo excelente. Por otro lado, Joseph Gordon-Levitt cumple una asombrosa tarea con su John Blake y Anne Hathaway (quien lamentablemente aparece menos de lo esperado) le aporta todos los condimentos correctos que debe tener un personaje tan conocido como Gatúbela. El caballero de la noche asciende es épica, visualmente imponente, emotiva, dramática y muchos otros adjetivos más pero, lo que es más importante, es la conclusión que merece una trilogía de esta magnitud. No hay dudas de que hay un antes y un después luego de este Batman de Nolan y, es que, una vez que se pone la vara tan alta es imposible conformarse con menos.